Contenido revisado el 27 de septiembre de 2026.
Últimamente hay una pregunta que aparece bastante cuando hablamos de posicionamiento con clientes:
“Ahora que todo el mundo usa ChatGPT, ¿sigue teniendo sentido hacer SEO?”
Esta duda es bastante lógica. Hasta hace no tanto, cuando necesitábamos encontrar algo en Internet, casi todos hacíamos lo mismo: abrir Google, escribir unas palabras y empezar a mirar resultados.
Ahora podemos preguntarle directamente a ChatGPT qué restaurante nos recomienda, pedirle a Gemini que nos ayude a encontrar un profesional o hacer una búsqueda en Google y encontrarnos con una respuesta generada por inteligencia artificial antes incluso de llegar a los resultados tradicionales.
Así que sí: la forma de buscar está cambiando.
Eso no significa que el SEO haya dejado de funcionar. De hecho, creemos que está ocurriendo algo bastante más interesante: El SEO está dejando de ser solamente una cuestión de posiciones para convertirse en una cuestión de visibilidad. Y eso cambia bastante las reglas del juego.
¿Estamos dejando de buscar en Google?
Con todo el ruido alrededor de ChatGPT puede dar la sensación de que mañana vamos a dejar de utilizar Google. Los datos, de momento, cuentan una historia bastante diferente.
Un análisis publicado por Ahrefs en febrero de 2026 estimaba que ChatGPT ya había alcanzado aproximadamente el 12 % del volumen de búsquedas de Google. Es una cifra enorme para una herramienta que hace unos años ni siquiera existía.
El mismo estudio encontró algo todavía más interesante: Google seguía enviando alrededor de 190 veces más tráfico a las páginas web que ChatGPT. Es decir, la inteligencia artificial está creciendo muchísimo, pero Google continúa siendo fundamental para conseguir visitas y clientes desde Internet.
Por eso, plantear la situación como una elección entre “hacer SEO” o “aparecer en la inteligencia artificial” probablemente sea un error. Necesitamos trabajar las dos cosas.
Lo que está cambiando es el propio Google
Aquí está, para nosotros, la parte realmente importante. La inteligencia artificial no solamente está creciendo fuera de Google. Está entrando dentro de Google.
AI Overviews y AI Mode permiten que el buscador genere respuestas utilizando información procedente de diferentes fuentes. No estamos hablando de algo anecdótico.
Un estudio de Pew Research Center sobre hábitos de navegación en Estados Unidos encontró que, en marzo de 2025, el 58 % de los participantes había realizado al menos una búsqueda en Google en la que apareció un resumen generado por inteligencia artificial.
Por supuesto, es un estudio estadounidense y no podemos trasladar directamente ese porcentaje a España. Pero sirve para entender la velocidad a la que está cambiando la página de resultados que conocíamos.
Hasta ahora, buena parte del SEO consistía en intentar que nuestra web apareciese lo más arriba posible entre los resultados de Google.
Ahora el escenario es más amplio. Nuestra empresa también puede aparecer en Google Maps, en una respuesta generada por inteligencia artificial o como una de las fuentes que Google utiliza para construir esa respuesta. Esto hace que tengamos que empezar a pensar el SEO de una forma un poco diferente.
Entonces… ¿el SEO sigue funcionando?
Sí. Y aquí no hace falta que nos creas a nosotros. Lo dice el propio Google.
Google mantiene una guía específica sobre cómo optimizar una web para sus funciones de inteligencia artificial. Y una de las cosas más interesantes de esa documentación es precisamente lo que no recomienda.
Google no dice que tengamos que abandonar el SEO y empezar desde cero con una disciplina completamente nueva. Al contrario: explica que las buenas prácticas SEO siguen siendo relevantes para aparecer en sus experiencias de búsqueda con inteligencia artificial.
Esto nos parece importante porque últimamente estamos viendo aparecer muchas siglas nuevas: GEO, AEO, LLMO… Parece que cada semana tenemos que aprender una disciplina completamente diferente. Conviene no perder la perspectiva.
SEO, GEO, AEO… ¿tenemos que aprendernos todas estas siglas?
Depende de cuánto te gusten las siglas. A nosotros, sinceramente, nos interesa bastante más entender qué hay detrás.
- AEO (Answer Engine Optimization) se utiliza para hablar de optimización para motores de respuesta.
- GEO (Generative Engine Optimization) se refiere normalmente a la optimización para motores generativos.
Y seguramente aparecerán más términos.
Si quitamos las etiquetas, encontramos muchas cosas que ya conocíamos:
Una web que Google pueda rastrear, una arquitectura comprensible, contenidos útiles, información clara sobre la empresa, autoridad, menciones externas, enlaces, experiencia demostrable…
No significa que nada haya cambiado, ha cambiado mucho. Lo que significa es que no tenemos que tirar todo lo aprendido sobre SEO a la basura. Tenemos que ampliarlo.
De “quiero salir primero” a “quiero ser una fuente relevante”
Esta es probablemente la evolución que más nos interesa en PlanB.
Durante años, una estrategia SEO podía plantearse alrededor de una pregunta: ¿Para qué palabras clave queremos aparecer?
La pregunta sigue siendo necesaria.
Pero ahora añadiríamos otra: ¿Sobre qué temas queremos que Google y las inteligencias artificiales consideren que esta empresa sabe de lo que habla?
Pongamos un ejemplo.
Imaginemos una clínica dental en Asturias.
Podríamos crear una página intentando posicionarla por: “dentista en Asturias”. Perfecto.
Alrededor podemos construir contenidos sobre implantes, ortodoncia, periodoncia, prótesis, higiene dental, problemas frecuentes de los pacientes, tratamientos y preguntas reales que llegan a la clínica. Poco a poco estamos aportando contexto.
Estamos ayudando a los buscadores a comprender:
quién eres + dónde estás + qué haces + sobre qué sabes.
Y creemos que esto va a ser cada vez más importante.
Porque las inteligencias artificiales también necesitan fuentes
A veces hablamos de ChatGPT, Gemini o Perplexity como si las respuestas apareciesen por arte de magia. Pero buena parte de estas herramientas utiliza información disponible en la web.
Ahrefs hizo algo especialmente interesante en España en junio de 2026: analizó 2.262.194 prompts para estudiar qué medios eran citados por ChatGPT, Gemini, Perplexity, Copilot, AI Mode y AI Overviews. Y encontró algo que nos parece especialmente significativo: Las distintas inteligencias artificiales no citan las mismas fuentes ni en la misma proporción.
Por ejemplo, Google AI Mode y AI Overviews mostraban patrones diferentes de los de ChatGPT o Perplexity. Esto abre un escenario bastante más complejo que el SEO tradicional. Puede ocurrir que una marca tenga mucha visibilidad en Google y poca en determinadas herramientas de IA. O al revés.
Por eso creemos que durante los próximos años tendremos que empezar a hablar menos de posición y bastante más de visibilidad digital.
¿Qué podemos hacer entonces para posicionar una web en 2026?
Aquí viene una buena noticia. No hace falta desmontar nuestra web y empezar otra vez. Hay cosas que siguen siendo fundamentales.
Que Google pueda entender la web
Parece evidente, pero seguimos encontrándonos webs muy cuidadas a nivel visual en las que resulta bastante difícil saber qué servicio ofrece cada página.
Una buena arquitectura web, URLs claras, enlazado interno y páginas específicas para los servicios importantes siguen teniendo muchísimo sentido.
Crear contenido que responda preguntas reales
No escribir porque “hay que publicar algo en el blog”. Ni publicar cuatro artículos al mes porque alguien nos haya dicho que Google premia publicar mucho. Preferimos crear menos contenido y que tenga una razón para existir.
- ¿Qué busca nuestro cliente?
- ¿Qué duda tiene antes de contratar?
- ¿Qué podemos explicarle mejor que nuestra competencia?
Ahí suelen estar los contenidos interesantes.
Demostrar que sabemos de lo que hablamos
Este punto nos parece cada vez más importante. La inteligencia artificial ha hecho increíblemente sencillo crear artículos genéricos.
Puedes pedirle a una IA: “Escríbeme diez consejos para mejorar el SEO”. Y en unos segundos tienes un artículo perfectamente correcto.
El problema es que otras diez mil empresas pueden hacer exactamente lo mismo.
Por eso el contenido que realmente puede marcar diferencias es otro: casos reales, experiencia, datos propios, opiniones profesionales, ejemplos, errores que hemos encontrado trabajando, procesos y resultados.
Es mucho más difícil copiar experiencia que generar texto.
Trabajar la marca fuera de nuestra propia web
Nuestra página web no existe aislada del resto de Internet. Google puede encontrar información sobre nuestra empresa en otros sitios: medios, directorios, reseñas, perfiles profesionales, otras webs, publicaciones y menciones. Y las inteligencias artificiales también utilizan diferentes fuentes para construir sus respuestas.
Esto hace que construir una marca reconocible y coherente sea cada vez más importante dentro de una estrategia SEO.
Y si somos una empresa local, no olvidarnos del SEO local
Si tenemos un restaurante en Avilés, una clínica en Oviedo o una empresa de reformas en Gijón, probablemente no necesitemos que nos encuentre alguien en California. Necesitamos que nos encuentre quien puede convertirse en cliente.
Por eso Google Business Profile, las reseñas, la información de contacto, la ubicación y los contenidos relacionados con nuestro territorio siguen teniendo muchísimo peso.
Y también empiezan a ser relevantes cuando alguien pregunta a una inteligencia artificial: “Recomiéndame una empresa de reformas en Oviedo”.
Hay otra pista bastante clara de hacia dónde va Google
En junio de 2026 Google anunció algo que nos parece especialmente significativo.
Search Console ha empezado a incorporar informes específicos para medir la visibilidad de las webs dentro de sus funciones de inteligencia artificial generativa. Los nuevos informes permiten consultar, entre otros datos: impresiones, páginas que aparecen, países, dispositivos y evolución temporal.
La actualización del anuncio de Google indica que estos informes se ampliaron a todos los sitios el 31 de agosto de 2026. La disponibilidad de datos concretos dependerá de la actividad registrada para cada propiedad.
¿Por qué nos parece importante? Porque hasta ahora estábamos muy acostumbrados a medir: posición → impresión → clic → visita.
Ahora tendremos que incorporar otra pregunta: ¿Dónde está apareciendo nuestra marca aunque el usuario no haga clic?
Eso es un cambio bastante importante en la manera de entender el posicionamiento.
¿Y qué pasa con ChatGPT?
ChatGPT merece un capítulo aparte porque no funciona exactamente igual que Google. Y aquí hay que evitar una promesa que empezamos a escuchar demasiado: “Te posicionamos el primero en ChatGPT”.
No existe un botón para conseguirlo. Ni una técnica secreta. Ni podemos garantizar que ChatGPT vaya a recomendar una determinada empresa.
Lo que sí podemos hacer es facilitar que los sistemas puedan encontrar, entender y relacionar una marca con aquello que hace.
Web, contenidos, autoridad temática, presencia externa, menciones, SEO local, datos estructurados y coherencia de marca forman parte de ese trabajo.
En PlanB ya hemos profundizado en ello en nuestro artículo sobre cómo aparecer en ChatGPT y mejorar la visibilidad de una empresa en las búsquedas con inteligencia artificial.
Entonces, ¿merece la pena invertir en SEO en 2026?
Para nosotros la respuesta es bastante clara: sí, pero no podemos hacer SEO en 2026 exactamente igual que lo hacíamos hace cinco años.
No queremos únicamente conseguir que una página pase de la posición 8 a la posición 4. Queremos conseguir algo más amplio: que cuando alguien busque un producto, servicio o información relacionada con nuestro negocio, Google y las nuevas herramientas de búsqueda sepan quiénes somos y tengan motivos para considerarnos relevantes.
A veces eso significará aparecer primero en Google, otras veces aparecer en Maps, en una AI Overview, en AI Mode o formar parte de una respuesta generada por una inteligencia artificial.
El SEO cambia porque también cambia nuestra forma de buscar.
Llevamos años escuchando que el SEO va a morir. Lo iban a matar las redes sociales, después los anuncios, después las búsquedas sin clic, ahora la inteligencia artificial y seguramente dentro de unos años aparecerá otra cosa que vuelva a matarlo.
Pero mientras las personas sigamos buscando información, productos, profesionales y empresas, seguirá existiendo la necesidad de conseguir ser encontrados.
Lo que cambia es dónde buscamos y cómo recibimos las respuestas. Por eso, en PlanB no vemos la inteligencia artificial como el final del SEO. La vemos como la siguiente evolución del posicionamiento web y creemos que las empresas que empiecen a entenderlo ahora tendrán bastante terreno ganado.
¿Tu empresa está preparada para esta nueva forma de buscar?
Quizá dentro de unos años nos resulte extraño recordar que para encontrar una empresa entrábamos en Google, escribíamos tres o cuatro palabras y recorríamos una lista de resultados.
Cada vez hacemos preguntas más concretas, esperamos respuestas más directas y utilizamos herramientas que no se limitan a mostrarnos información, sino que la seleccionan, la relacionan y nos ayudan a tomar decisiones.
Y eso nos deja una pregunta interesante para cualquier empresa:
Si alguien preguntase hoy a Google, ChatGPT o cualquier otra herramienta de inteligencia artificial por un producto o servicio como el tuyo, ¿aparecería tu empresa entre sus respuestas?
Pero hay otra pregunta todavía más importante: ¿tienen Google y estas herramientas suficientes motivos para considerarte una empresa relevante en tu sector?
Probablemente ahí esté una buena parte del futuro del SEO.
No solo en conseguir una posición determinada, sino en construir una presencia digital que ayude a buscadores, inteligencias artificiales y, sobre todo, personas a entender quién eres, qué haces y por qué deberían elegirte.
Nos leemos pronto!! 👋